Diario de a bordo

27/07/2017
"Aviadoras es fundamental para dar visibilidad a la mujer y normalizar esta profesión tan apasionante"
Hablan los protagonistas que viven esta realidad a diario...

Lucía Aranega Abellán – piloto A330 Iberia
Me encanta ver la cara de sorpresa de algunos compañeros cuando observan mis uñas rojas posándose con precisión sobre los botones y mandos de la cabina del Airbus 330. Se saben la coreografía perfectamente. Pero son unos dedos distintos, que llaman la atención.


Cuando comencé a trabajar en una compañía aérea, recién salida de la escuela de pilotos, llena de inseguridades pero rebosante de pasión, no quería llamar la atención, no quería ser diferente a mis compañeros chicos. Utilizaba a menudo ese lenguaje tan masculino propio de los lugares de trabajo donde solo hay hombres, quería además sabérmelo todo, no equivocarme jamás para que no pudieran decirme nunca que era peor que los demás. Hacía cosas absurdas como no darme mechas en el pelo por si resultaba demasiado femenino dentro de la cabina de un avión.


Han pasado más de veinte años y he descubierto que todo aquello que me daba miedo hacer y ser, esa diferencia entre lo masculino y lo femenino, eso que yo quería hacer desaparecer, es precisamente lo que me da valor añadido en mi trabajo como piloto.


Hace años que si no sé algo lo pregunto o me lo estudio, como los demás. Y no pasa nada. No tengo que ser perfecta por ser chica, me pongo tacones para volar porque me gusta, me pinto las uñas si me apetece y disfruto mucho al ver que cada día que voy a volar, mis cualidades "femeninas" mejoran el ambiente en la tripulación y en definitiva hacen que el vuelo salga mucho mejor.


Las mujeres tenemos unas cualidades y unas inteligencias diferentes a los hombres, que en un mundo masculino se aprecian y valoran si nosotras mismas les damos valor y lo vivimos como una grandeza que suma, que complementa.


Ser una mujer en un trabajo de hombres se puede vivir como una suerte o como una cruz. Uno elige cómo vive cada situación igual que uno elige la peli que quiere ver cuando va al cine.
Espero que mis hijos aprendan que pueden ser lo que quieran en la vida, que tienen que ser ellos mismos y que su pasión por lo que hacen debe ser auténtica, eso es lo que marcará la diferencia en lo que hagan.
¡La actitud es lo que marca la diferencia!



Maria José González – piloto CRJ Air Nostrum
Es importante que las mujeres jóvenes sepan que no hay ninguna profesión que esté limitada para ellas por querer ser madres. Y eso es política de Estado. Si yo sé que hay un apoyo institucional en mi búsqueda de trabajo, voy a dedicarme a lo que quiera. Muchas mujeres tienen que sacrificar a su vocación por esto.



Nuria Anguera – comandante HEMS AW109
En el momento en que planeas formar una familia, tus prioridades cambian. Aunque sigas volando necesitas una planificación y unos horarios para pasar más tiempo en casa. Para una madre es difícil dejar a su hijo para irse a trabajar, pero irte veinte días o no saber cuándo vas a volver es un sapo difícil de tragar. Eso hace que muchas mujeres piloto empiecen a rechazar oportunidades cuando planean quedarse embarazadas. Por supuesto para un padre es también difícil no ver crecer a sus hijos, pero es mucho más raro que renuncien a progresar en la vida profesional para estar en casa.



Víctor del Castillo – Responsable Asociados SEPLA
Hace relativamente poco nace el proyecto "Aviadoras", y la primera duda que surge al plantearlo es, ¿realmente es necesario?
Pese a lo que mucha gente pueda pensar, para mí "Aviadoras" no es un proyecto en pro de la mujer como tal, sino un proyecto que busca enseñar que las mujeres también pilotan, con el fin de dar a conocer este sector a la gente. Creo que sí, es necesario un proyecto así en un mundo en el que aún existen diferencias, a veces incluso salariales, entre los hombres y las mujeres. Y para luchar contra esto, y fomentar la igualdad, nace este proyecto.



Agustín Guzmán Rodríguez – jefe adjunto Departamento Técnico SEPLA
Me resisto a definir el proyecto Aviadoras como "ilusionante" por cómo se desvirtuó esta palabra en tiempos pasados. Lo que sí que os digo es que estoy muy ilusionado por ver cómo un grupo de hombres y mujeres se involucran para hacer el rol de la mujer piloto en la aviación mucho más visible y promover que jóvenes, independiente de su sexo, accedan a esta profesión que tanto amamos. Os animo a que conozcáis esta plataforma en profundidad (¡por favor, no os quedéis sólo en el cotilleo de cabina!) y, en el mejor de los casos, os involucréis en este proyecto.



María F. Suárez Marcantonio - Instructora
Aviadoras es un proyecto en el que creí desde el primer momento y que considero muy necesario tanto dentro de nuestro sector cómo de cara al público externo. Actualmente las mujeres pilotos conformamos tan sólo un 3% del total y con este proyecto, en el que participamos tanto hombres como mujeres esperamos despertar vocaciones de chicos y sobre todo chicas, sacar a la luz referentes históricos ya olvidados y crear comunidad para ayudarnos mutuamente en nuestro desarrollo profesional e incluso personal a través de la mentorización. Sin duda colaborar en aviadoras es algo muy satisfactorio para mí ¡y espero que os unáis muchas y muchos más a este maravilloso proyecto!


Miguel Ángel Cotter – Comandante A340/330 Iberia
Hace unos días volé con Vanessa de Velasco, piloto de A340/330 de Iberia. Las horas compartidas en largo recorrido producen, en ocasiones, debates intensos.


En esta ocasión el tema del que hablamos fue la integración de la mujer en el mundo aeronáutico y particularmente la corresponsabilidad paterna en el cuidado y educación de los hijos, especialmente en nuestro entorno y con vidas aparentemente caóticas. Son aspectos que he podido vivir en primera persona porque he visto, prácticamente desde sus primeros pasos, el desarrollo profesional de la madre de mis hijos, mujer y piloto.


En vez de hablar con Vanessa sobre los retos, logros conseguidos y dificultades a las que se enfrentó mi ex-mujer hasta llegar a ser comandante e instructora de A-330, compartí con ella la transformación personal que viví desde el momento en que fui padre y mi vida cambió para siempre, mi separación y las consecuencias que tuvo para mí y para mi familia.


Empezar de nuevo no fue tan divertido como esperaba. Aunque ya antes me ocupaba de los niños, me costaba hacerme con la nueva situación: actividades infantiles, extra escolares, tareas, pediatras, visitas a urgencias, reuniones en la escuela infantil, compras, comidas y cenas, por no hablar de desvelos, rabietas en lugares públicos -algunas bastante cómicas- sus pesadillas, miedos, incertidumbres y cómo no, la adolescencia. Sin embargo, también he compartido sus ilusiones, su desarrollo, su aprendizaje y superación. En definitiva, todo lo que supone convertirse en adultos.


Atrás quedaron el windsurf, el submarinismo, los viajes, la acrobacia y los días encima de una bicicleta. No me reconozco o simplemente, soy otro.
Lo que con treinta y un años creía que era importante en mi vida fue disolviéndose a medida que mis hijos crecían. Tomé la decisión de volcarme en su educación y de compartir con ellos mis días libres. Entendí que el bienestar de mis hijos era el mío propio, y que la experiencia de ser su padre sólo la iba a vivir una vez.


Mis hijos se han convertido en dos grandes personas. Esta aventura y reto no terminan hoy. Mañana seguirán eligiendo, de forma más o menos acertada, quiénes quieren ser o qué quieren hacer. Lo que sí creo haber conseguido trasmitirles es que estoy ahí, especialmente cuando tengan problemas. Las grandes vivencias las compartirán con amigos y parejas. No espero otra cosa y este es quizás el elemento más significativo de la transformación de persona individualista a padre de familia. Darlo casi todo y esperar poco a cambio.


Tanto la madre de mis hijos como yo asumimos la corresponsabilidad en la paternidad, y aceptamos el reto como creímos que debíamos hacerlo. Siempre supimos apoyarnos en los momentos más exigentes de nuestras carreras, en los cambios de flota, en las sueltas como comandantes o en la preparación de los simuladores y verificaciones. También en los meses en los que las programaciones fueron más intensas, intentando cubrir las necesidades de nuestros hijos de la mejor manera posible.


Desarrollarme profesionalmente ha sido un aspecto importante de mi vida. Crecer siendo padre lo ha sido más. Volver de volar sin haber dormido y entrar en casa para ejercer de padre nunca ha sido fácil. Buscar la paciencia cuando no la hay, tampoco.



Natalia Navajo González – Comandante A330 Iberia
A pesar de que mi padre era piloto, yo desconocía que las mujeres pudieran acceder al mundo de la aviación. Han pasado casi veintisiete años desde mis inicios como aviadora y por desgracia hoy en día mis pasajeros todavía se sorprenden al ver a una mujer a los mandos. En casi todos los vuelos siempre hay alguien me hace algún comentario por ser mujer, alguna gracia e incluso me dan besos. Tengo una hija y a ninguna de sus amigas se le ha pasado por la cabeza la idea de hacerse piloto. Por todo esto creo que la asociación de Aviadoras es fundamental para dar visibilidad a las mujeres y normalizar esta profesión tan apasionante.

Carlos Pérez García – Piloto PPL y estudiante ATPL
Conocí en el Pilot Careers Live el Proyecto Aviadoras. Me sorprendió positivamente, creo que es un gran proyecto con enormes posibilidades. Pienso que hoy en día las mujeres están desempeñando un papel cada vez más prominente en todos los campos, y creo que en la aviación no debe ser diferente. Esta idea sólo puede traer más experiencia, versatilidad e innovación al camino que nos queda por delante.

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