Diario de a bordo

08/08/2017
Historia de la mujer en la aviación española: 3. La mujer española piloto durante la II República y en la Guerra Civil
Tercera entrega, en la que repasamos las aviadoras que obtuvieron su título durante el periodo de la II República española, de 1931 a 1936

Cecilio Yusta Viñas
Piloto de Transportes de Iberia (jubilado)
Miembro de número del Instituto de Historia y Cultura Aeronáuticas (EA)

Durante los cinco años de gobierno de la II República se registraron siete casos de mujeres piloto, un número relativamente alto comparado con los tres títulos que se emitieron de 1911 a 1931. Este notable incremento de las mujeres piloto en los citados cinco años, aunque no ha sido estudiado específicamente, cabe encuadrarlo en el movimiento general que se produjo en nuestro país que alumbraría un nuevo orden social para las mujeres, movimiento que estuvo encabezado por mujeres de la talla de Clara Campoamor, Federica Montseny y Victoria Kent entre otras.

Hasta ese momento la mujer española vivía en un sistema en el que al género femenino le correspondía el modelo de la perfecta casada, que se basaba en un ideario de subordinación o sumisión al varón y en el culto a la maternidad como horizontes máximos. En este ambiente social, la perspectiva de una identidad propia sólo podía desarrollarse a partir del matrimonio y la maternidad sin posibilidad de cualquier otro proyecto social, cultural o autónomo, salvo muy raras excepciones. La igualdad de derechos, la equiparación política que representó el derecho al voto femenino y la Ley de Divorcio del año 1932, fueron ventanas por las que entró el aire de la de libertad para las mujeres españolas.

María Josefa Colomer i Luque, barcelonesa nacida el 6 de marzo de 1913, se hizo piloto en la Escuela de Aviación de Barcelona en el aeródromo Canudas (El Prat) en el año 1931, convirtiéndose así en la cuarta mujer piloto de España. Se debe aclarar que algunos autores han pretendido presentarla como la primera española piloto, jugando con el equívoco a que puede dar lugar el hecho de ser la primera catalana en conseguirlo. Mujer animosa y amante de la aviación voló bastante y fue socia fundadora de la Unión de Pilotos Civiles de Cataluña.

 

 

Mari Pepa Colomer

 

Cuando se declaró la Guerra Civil, como todos los pilotos, fue militarizada teniendo como primer destino, en calidad de alférez instructora, la Escuela de Pilotos Aviadores Militares, cuyo decreto de creación fue firmado por Felipe Díaz Sandino y Joseph Tarradellas el 29 de septiembre de 1936. Más adelante, durante la guerra, realizó vuelos de enlace y tareas administrativas y, al final de la contienda, se exilió a Francia donde contrajo matrimonio civil, con el gran piloto de líneas aéreas José María Carreras Dexeus, en el consulado de España en Toulouse el 21 de febrero de 1939 y, pocos días después, por el rito católico en la basílica de Nôtre Dame La Daurade de Toulouse el 6 de marzo del mismo año, siendo sus padrinos los también pilotos Guillermo Xuclá y José Canudas.

Siguiendo el apasionante itinerario impuesto por el trabajo de su marido, que ha sido uno de los pocos pilotos españoles de líneas aéreas que ejercieron la profesión en el extranjero, adquirieron permiso de residencia y pasaporte inglés y se afincaron en una casa de campo en Hookwood, Surrey muy próxima al aeródromo de Gatwick donde organizaron sus vidas. María Josefa Colomer, falleció recientemente a los 91 años de edad .

No se puede aportar mucha información sobre la quinta mujer piloto. Se sabe que se llamaba África Llamas y que era malagueña por la información que publicó la Revista de Aeronáutica en su número de julio de 1932. Esta aviadora ha sido citada como tal por la también piloto Gloria de la Cuesta.

La sexta mujer piloto fue Concepción Ambrosio, perteneciente al Aeroclub de Barcelona. Piloto desde 1932, se hizo experta en el planeador Zogling y voló al menos hasta finales del año 1935, perdiéndose después su pista. Carmen Ruiz fue la séptima. Piloto perteneciente al Aero Popular de Madrid hay constancia de sus vuelos en La Marañosa sin más datos relevantes.

La octava piloto, Gloria de la Cuesta Menéndez de la Granda, natural de La Felguera (Asturias) nació el 23 de noviembre de 1911 y estaba casada con el teniente de Infantería y piloto con destino en Aviación Manuel Presa Alonso . En el año 1933, estando el teniente Presa destinado en la 2ª Escuadra, Gloria de la Cuesta decidió hacerse piloto dándose de alta en la escuela del Aeroclub de Andalucía, iniciando el curso con el instructor capitán de Infantería Vicente Gil Mendizábal. Con fecha 14 de julio de 1933, obtuvo el título de Piloto Aviador de Turismo nº 156 emitido por la Dirección General de Aeronáutica Civil y firmado por el capitán de Artillería y el piloto, Arturo Álvarez-Buylla.

Toda la prensa hispalense destacó en primera plana la titulación del primer piloto femenino del Aeroclub de Sevilla, coincidiendo en resaltar el hecho de que fuera la “primera mujer casada española que se hacía piloto” circunstancia que, a tenor del tratamiento informativo que se dio a la noticia, se vivió como en un gran acontecimiento social.

Gloria de la Cuesta no voló mucho, pero durante su estancia en Sevilla y hasta el mes de julio de 1936 estuvo presente en los festivales y acontecimientos aeronáuticos que se produjeron en Tablada, entre otros dar la bienvenida y acompañar a Jean Batten en la visita que ésta hizo a Sevilla, siendo precisamente ella la que leyó el discurso homenaje a la famosa piloto neozelandesa ante los micrófonos de Unión Radio en Sevilla. Después de la Guerra Civil voló poco hasta dejar caducar su licencia. Falleció el día 7 de noviembre de 1987.

Ana Osona y Fernández-Moreda fue la novena. Se hizo piloto en el Aero Popular de Madrid obteniendo el título nº 206 con fecha 29 de enero de 1934. Su nombre aparece en una lista sobre “títulos de pilotos expedidos duplicados” publicada por la dirección General de Aviación Civil en el B.O. nº 26 del 31 de diciembre de 1940.

El décimo lugar le corresponde a Dolores Vives i Rodón. Nacida en Barcelona el 15 de noviembre de 1908. Colaboraba por afición con el Club Aero Popular cuando, en el año 1933, obtuvo una beca con la que pudo hacerse piloto. El curso lo realizó en el Aeródromo Militar (contiguo al de Canudas en terrenos de El Prat) siendo su instructor el capitán Vallés, obteniendo el título nº 217 con fecha 24 de marzo de 1934. En el año 1935, la afición al vuelo de Dolores Vives la llevó a realizar un curso de vuelo sin motor en Monflorite (Huesca) cuando los veleros se lanzaban por medio de una especie de tirachinas gigante conocido como sandow.

 

 

 

Dolores Vives

 

 

Iniciada la Guerra Civil fue movilizada con el empleo de alférez, siendo destinada a la Aeronáutica Naval. Realizó vuelos de reconocimiento con un material tan mal mantenido, que obligaba a los pilotos a volar por sensaciones ya que carecía de instrumentos, incluyendo el anemómetro. Más adelante se encargó de algunas tareas administrativas y algunos vuelos de enlace y reconocimiento en avión terrestre. Con el fin de la guerra dejó de volar.

Cerrando el capítulo de las mujeres piloto en el período republicano, queda por citar a Isabel Arranz Monasterio. En el año 1936, trabajaba como administrativa en la compañía LAPE y era hermana del entonces capitán de Artillería, piloto y observador de aeroplano, Francisco Arranz Monasterio. Esta señora salió relacionada en las listas de alumnos piloto en el Aeroclub de Andalucía por lo que, sin más datos concretos, cabe pensar que su curso se viera interrumpido por el estallido de la guerra.

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